Menú Cerrar

La culpa de la ansiedad (testimonio)

la culpa de la ansiedad

Hace unos meses conocí a C.  Recuerdo perfectamente esa mirada de dolor, de sentirse rota, pero llena de esperanza.  Aunque el dolor lo empapaba todo.

Hoy os traigo parte de sus letras, sobre todo para que pueda acompañar a aquellas personas que se han acostumbrado a vivir desde el dolor, la rabia, la ansiedad o cualquier enfermedad mental.  C. llevaba tiempo acostumbrada y está empezando a aligerar su mochila.

Enhorabuena C, por aferrarte a toda esa esperanza y comenzar a crear tu propio camino, al margen del ruido de lo que los demás esperan de ti.

«Y de pronto noto de nuevo ese nudo. Da igual dónde esté, que lleve una temporada buena, me sorprende, o mejor dicho, me putea hasta dejarme bloqueada.  Lo siguiente es mi desconexión para conectar con lo que siento, o para intentar frenarlo, algo que siempre me resulta imposible, por eso sé que el malestar, una vez empieza, sólo me deja la opción de irme de dónde esté.

Mi gente cercana no lo entiende, me dicen que me relaje y ya está, que si sé que no va a más que no me asuste, pero creo que lo dicen desde la experiencia o la falta de experiencia más bien, de vivir lo que es realmente la ansiedad.

Son muchos años arrastrando la enfermedad, de castigarme por sufrirla y de convencerme que yo misma podría controlarla, cuando la realidad es que me domina. Al menos ahora soy capaz de sentarme frente a Gemma y hablar con esta responsabilidad de la mierda de ansiedad.

Empiezo al menos a entenderla, con el ejemplo del embudo que Gemma me puso en nuestra primera sesión.  Madre mía, recuerdo cómo me derrumbé y me avergoncé por eso, pidiendo perdón por llorar y sobre todo por mostrar a mi compañera, la ansiedad, algo que siempre evito con todo el que puedo. 

Antes creía que se debía a un episodio traumático que viví, ahora puedo ver un poco más allá y entender y la manera en que yo enfrentaba el mundo, en realidad se estaba convirtiendo en un puente para la ansiedad.

Es muy difícil cambiarla, llevo años de profesionales, de pastillas, de darme por perdida pero de seguir apostando por la esperanza de salir adelante. No sé de dónde he sacado las fuerzas pero me alegro muchísimo de haber cual una vez más por mí.

Todavía sigo teniendo ansiedad, pero creo que es la primera vez que la siento algo más pequeña. No hay nada como entender de dónde viene y comenzar también a perdonarme a mí, pues si algo me repito cada día, es de que yo no tengo culpa de tener la enfermedad. Bua, y eso me quita el mayor de los pesos que he arrastrado hasta ahora.

¿Sabes esa sensación de cuando llegas a casa y te quitas el sujetador o los tacones? Pues ese es el alivio que siento yo cuando ahora, aunque sienta ansiedad, no tengo la carga de la culpa.

Es bestial como un buen psicólogo puede ayudarte a aligerar tu carga.

Déjame que te regale un consejo: no te acostumbres a lo malo, no tienes por qué hacerlo.»

Deja un comentario