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Sexo y mujer

placer mujer

“Tengo sexo porque toca”

“Le dejé que me tocara porque si no se iba”

“Se esperaba de mí que le hiciera una paja”

“No quería chupársela”

“Sólo pienso que ojalá termine pronto

Y aunque al principio cuesta encontrar sinceridad en las respuestas (hablar abiertamente de sexo sigue siendo un gran tabú), al final todas ellas suelen ir en la línea anterior.

Y es que algo se ha debido hacer muy mal (y se sigue haciendo) cuando una mujer, tenga pareja o no, se siente culpable por no querer tener relaciones sexuales, cuando una mujer tiene miedo a decir “no” o cuando se plantea que está “mal hecha” porque no le apetece como se supone que le tiene que apetecer.

Vivimos en una sociedad donde las relaciones sexuales se han centrado en el placer masculino, en la penetración como único medio para alcanzar el orgasmo y la cosificación del cuerpo de la mujer. Tanto así que incluso un anuncio de helado se puede transformar en algo erótico a través del cuerpo de la mujer.

Todo ello lleva a una ruptura y una gran desconexión con el cuerpo de una, donde romper con todos esos esquemas implica reconstruir conceptos que una no se ha planteado antes.

¿Qué me produce placer?

¿Esto quiero hacerlo?

¿Cuál es mi historia sexual?

¿Mi placer se tiene en cuenta por ambos?

La mayor parte de mujeres, cuando construyen su historia sexual, se reconocen a sí mismas haciendo sexo oral, teniendo sexo anal, sexo en lugares públicos… donde ellas mismas se han visto utilizando el sexo como forma de demostrar la valía, como método para satisfacer al otro y sentir que pueden conseguir más de una relación o de él a través del sexo a la carta.  Y en todo este proceso, cuando pregunto: ¿y realmente te gustó? ¿Si volvieras atrás, repetirías? La respuesta suele ser la misma: NO.

Y entonces, enciendes la TV y ves las relaciones sexuales y en todas ellas prima la pasión, las ganas y el placer, independientemente de que la pareja acabe de conocerse o lleve 10 años y así, os planteáis que algo debe ocurrir con vosotras si no experimentáis así el sexo. Cuando el problema viene de todas esas creencias y la gran cosificación a la que ha sido sometida la mujer.

Las imágenes, las creencias establecidas, el tabú en la educación sexual, el patriarcado, lo mal que se ha construido el placer femenino, el uso que se hace del sexo… han llevado a que las mujeres sientan una gran desconexión en un aspecto tan vital como la propia sexualidad.

Por ello, el primer punto está en reconocerte a ti en tus relaciones, en poder construir tu historia sexual desde tu primera relación hasta la actualidad, en ver cuáles son tus influencias y también tus tabúes, en poder hablar abiertamente de tu placer (que no es sinónimo de gritarlo a los cuatro vientos) y si… también poner voz a lo que has sufrido, al acoso si es que ha existido, a aquello en lo que te has sentido obligada o situaciones en las que en ese momento, no te planteaste que “no” era una posibilidad real y válida.

Defiende tu derecho a pensar y sentir libremente tu propio placer sexual.

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