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Miedo al miedo

Ansiedad

“Estaba tomándome algo con mis colegas y empecé a notar que me faltaba el aire, no sé qué me podía estar pasando pero ahí estaba de nuevo, la ansiedad sin controlar”

“Llevaba una racha buena y de repente volvieron a aparecer los pensamientos, no los podía hacer desaparecer, inmediatamente me tuve que ir”

“No puedo pasar por zonas con mucha gente, sé que empezaré de nuevo con el miedo y cuando empiezo, no puedo parar

Y es que algo que viene de la mano con la ansiedad es el miedo a que aparezca. 

En un primer momento tenemos determinados estresores (situaciones, emociones no gestionadas, vivencias estancadas,…) que desembocan en un ataque de pánico y a la larga, en un problema de ansiedad. Sin embargo, una vez aprendemos a localizar y abordar cada uno de estos elementos, queda una gran batalla por resolver: el miedo a la ansiedad en sí, el miedo al miedo, el miedo a la pérdida de control experimentada en todas esas situaciones, pues llega  un momento en que el miedo al miedo o a experimentar ansiedad genera en sí el repertorio de síntomas.

¿Qué mecanismo está teniendo lugar? Con la ansiedad uno aprende a hacer una autovaloración y auto-observación exhaustiva del inicio de síntomas, se trata de un estado de alerta continuo que ayuda a “sobrevivir” pues una vez se localizan los síntomas se toman  medidas previas al ataque de ansiedad; sin embargo, esta valoración precoz también conlleva pensamientos y creencias de este tipo: 

  • “esto no se me va a quitar nunca”
  • “Ya está empezando y no lo puedo frenar”
  • “Tengo que salir de aquí”

El cerebro interpreta que hay una amenaza desencadenando así la respuesta de ansiedad a raíz del inicio de síntomas y no tanto a raíz de los estresores (un conflicto, un despido…) que en un inicio provocaron la aparición de la ansiedad. Así, las personas que experimentan el miedo al miedo tienen el estado de alerta tan desarrollado que aprenden a identificar cualquier síntoma como una posible muestra de ansiedad, por ejemplo:

  • Me duele la cabeza, ¿será ansiedad? (Cuando podría ser tensión)
  • Me estoy mareando, la ansiedad empieza (cuando podría ser una bajada de azúcar)
  • Estoy cansada/o, no tengo fuerzas, estoy con ansiedad (cuando podría ser falta de sueño)

Cualquier síntoma que genera el cuerpo se convierte directamente en un posible ataque de pánico, algo que resulta tremendamente agotador ya que el cuerpo está constantemente lanzándonos señales para avisarnos de todo aquello que necesita.

Esta hipervigilancia genera una gran tensión haciendo que las personas sean más sensibles a encontrar señales que seguramente en otras ocasiones pasarían desapercibidas, convirtiendo cualquier señal en un aviso constante de que algo va mal (cuando no tiene por qué ser así). Aprendiendo a vivir con cierta actitud negativa. 

¿Cómo podemos hacer cuando se ha instaurado este miedo al miedo?

  1. Aprender a localizar primero los estresores externos: todo aquello que de manera original ha desembocado en un problema de ansiedad.
  2. Aprender a localizar los síntomas corporales que en cada caso en particular se activan.
  3. Identificar las señales que se usan como referencia para definir el estado de alerta.
  4. Establecer diferentes posibilidades de esa activación

La ansiedad es muy incómoda y en muchísimos casos, cuando no se ha tratado, resulta incluso incapacitante, de ahí la importancia de aprender a diferenciar entre síntomas que pueden ser molestos y síntomas que realmente son graves. Es necesario aprender a relacionarse con la ansiedad, abrirle la puerta para ver qué mensaje nos lanza para comenzar a realizar cambios en nuestra vida y que así desaparezca.

Cerrarle la puerta a la ansiedad únicamente hará que ésta se vuelva más grande y que el miedo a que aparezca sin permiso sea aún mayor.

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