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El arte de la resiliencia

No me gustaba estar en esa situación, pero de repente, me vi inmersa en ella, sin poder hacer nada para evitarlo. Noté cómo mi corazón palpitaba fuerte y mi cuerpo pedía a gritos salir corriendo de ahí, mirar hacia otro lado y hacer como que nada de “eso” había pasado realmente; sin embargo, una fuerza dentro de mí me invitó a quedarme para afrontar lo que estaba viviendo.

Era un mar de dudas, sentía miedo e incluso tristeza por verme en esa tesitura, pero decidí avanzar por las arenas movedizas y plantarles cara. Aún sin saber cómo ni por qué, pero ahí estaba yo, analizando la situación con perspectiva, buscando soluciones que fueran válidas para mí y creando pequeños planes a medida que iba avanzando.

La solución no era la que me hubiera gustado, pero sí la única posible dadas las circunstancias y, al fin y al cabo, era una solución, mi solución.”

Una persona resiliente es aquella capaz de afrontar las adversidades y adaptarse a situaciones que le generan malestar. No se trata de vivir con ausencia de angustia o miedo, sino de saber transitar por cada emoción sin que éstas frenen o paralicen, dando pasos y parando cuando sea necesario y buscando la manera más sana de adaptarnos a la nueva situación.

La resiliencia no es una capacidad con la que nacemos o no nacemos, sino que se trata de un conjunto de pensamientos, emociones y conductas que se pueden aprender y desarrollar:

¿Cómo podemos empezar?

  1. Permítete sentir todo el abanico emocional: intentar vivir en ausencia de emociones “incómodas” únicamente lleva a bloquear cualquier tipo de angustia, tristeza, rabia o miedo, haciéndolos en realidad más potentes y acumulándolos hasta su explosión de manera incontrolada.
  2. Recoge la información que cada emoción te brinda: una vez te hayas permitido sentir interpreta qué quiere decir esa emoción, qué papel tiene en tu vida, cuánto tiempo llevas sintiéndola, cuánto te dura, en qué momentos aparece…
  3. Analiza tu entorno, tu vida, tu contexto: ¿tus expectativas se ajustan a la realidad?Observa si  has llegado a ese punto por acción u omisión, por dejarte llevar o por controlar en exceso
  4. Visualiza todo lo anterior con foco: elimina juicios propios y creencias limitantes, ¿cómo verías esa misma situación si supieras que es algo que le pasa a un vecino?
  5. Piensa en posibles soluciones válidas para ti

Una persona residente ha aprendido a ver la realidad tal y como se presenta. No se trata tanto de ver el vaso medio lleno o medio vacío sino de ver el vaso por la mitad. 

“En mitad del invierno, finalmente aprendí que había en mí un verano invencible”

(A. Camus)

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